Si me pidieras que te diera una rosa,
buscaría para ti de mi jardín la más hermosa.
Si me pidieras que te diera mil rayos de sol,
me tendería a piel descubierta en la playa,
esperando que pase el sol sobre mí,
dejándolo pintar mi cuerpo con sus rayos de oro,
para regalártelos así atrapados, todos juntos a ti.
Si me pidieras un trozo de luna,
elegiría su cara de nácar y seda,
para comprarle una tajada,
y en pliegos de nubes y estrellas,
envolverlo delicadamente para
que ilumine de noche tu almohada.
Si me pidieras una gran pintura con las olas del mar,
pasaría mil horas en la orilla, viéndolas reventar,
luego las pintaría con óleo sobre lienzos oscuros,
para que destacara su espuma blanca de azahar,
y así las disfrutaras colgadas decorando tus muros.
Si me pidieras la sonrisa más hermosa del mundo,
entre miles de tiernos rostros seleccionaría
aquella que motive a tu sentir profundo,
que te contagie su inmensa alegría,
que te inspire a escuchar una linda melodía.
Pero si me dices que quieres un beso,
eso a buscarlo en otras bocas me niego,
porque un beso que no viene de mis labios,
no tiene derecho a humedecer tu boca,
porque a tus labios soy yo la única que los riego,
soy yo la única que su sed provoca,
que tu boca es sólo mía y no de otras,
que a tu boca amada, nadie más que yo la toca!

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