Deliciosamente acogedor y tibio,
como el sol que me abraza
en esta tarde de invierno,
así es tu amor querido,
el que me das hoy día,
él que anhelo sea eterno.
Tibias comienzan también
hacia ti mis caricias,
pero cuando ya oscurece
y el anochecer se hace presente,
ellas dejan de ser dulces y quietas,
para ser el fuerte desahogo
de mi amor ardiente.
Noches de invierno
que me hacen buscarte,
para recibir ese amor
que en mí la pasión despierta,
que compensa con creces el frío
de mi playa hoy desierta.
Cuando tú me tomas y en tus brazos
amorosamente me envuelves,
el calor que tanto me falta
un solo beso tuyo lo devuelve….
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