jueves, 15 de julio de 2010
Aprendizaje
He tratado de aprender de todo en la vida,
a escuchar, a entender, a comprender,
he tratado de aprender simplemente a vivir,
a querer, a amar, a perdonar y a consentir,
a dibujar una sonrisa en tu rostro amado
para hacerte sentir alegre, seguro y feliz.
He aprendido a disfrutar de las cosas sencillas,
de un amanecer, de una puesta de sol,
de ese hoyuelo precioso en tu barbilla,
de la luna que alumbra la noche,
de ver como sigue al sol una flor de maravilla,
de la risa contagiosa de los niños,
de tus besos cuando amanece y oscurece,
de todas tus muestras de cariño,
de esa amapola roja que sin cuidados crece,
de la lluvia que oportuna llega a limpiar el aire,
del viento fuerte que a los sauces mece,
de una taza de té y un pan caliente,
servidos en rústicas gredas de Pomaire,
del sol que las plantas agradecen,
del mar y las olas que a mi rostro humedecen,
de cada imagen que ven mis atentos ojos,
de esa hoguera que en el campo quema los secos abrojos,
de un abrazo estrecho, sincero y cariñoso,
de acariciar tu pelo desordenado, gris y hermoso.
He aprendido demasiadas cosas cada día,
pero tristemente no han sido suficientes,
no he logrado aprender a interpretar tu silencio,
ni muchas de las cosas que hoy sientes,
y aunque he puesto en ello todo mi empeño,
lo que me quieres decir con tus palabras mudas
sigue quedando en una carpeta de pendientes.
He aprendido que sigo queriéndote igual,
aunque me hables sólo con esos tus ojos verdes
o con palabras amables, secas o ardientes,
pero hay momentos en que me desespera y me hiere,
no ser capaz de interpretar esos vocablos mudos
con que tú intentas decirme que me quieres…..
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