Los árboles solitarios y desnudos,
reciben al invierno oscuro y crudo,
para que sus hojas no sientan frío,
todas ellas, hace mucho rato partieron.
Sus ramas descubiertas y estilizadas,
se abren al cielo de par en par,
cómo implorando por una mirada,
sin importar la lluvia ni las heladas,
Sus troncos son el generoso soporte,
que mantiene a las ramas erguidas y atadas,
esperando por la anhelada primavera,
que las vestirá de delicados tonos de verde,
haciéndolas lucir elegantes y delicadas.
Pero ahora, que oscura se ve mi calle,
en esta fría tarde de invierno!
Todo es quietud, todo es silencio,
ramas que no se mecen al viento,
hasta los pájaros movieron sus nidos,
a esos viejos árboles de hojas perennes,
pues esos troncos que conservan su follaje,
les aseguran hogares protegidos.
Pero como la naturaleza es sabia, los pajarillos
nacerán al llegar de nuevo el sol,
que cómo todo lo que está vivo y respira,
en primavera se inunda de amor,
y de esos hermosos designios naturales,
felizmente no escapa nadie, tampoco tú ni yo,
que aún amándonos con ansias todo el invierno,
nos derretirá de pasión el calor…..
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