lunes, 16 de enero de 2017

Cómo adoro decirte



Cómo adoro decirte
que te amo,
cómo adoro decirte
que te quiero,
que tú eres mi cielo,
mi sol, mi lucero,
el pan que me alimenta
y el agua que bebo.
Cómo me gusta
que me ates la cintura
y jugando con tu pelo
abrazarte inquieta,
besarte en los labios
morderte la boca,
recorrer con ternura
tu abrupta silueta.
Cómo me gusta que
la noche me envuelva
y me cierre los ojos
con sus besos negros
mientras el viento tibio
me canta y me acuna,
así revivo en mis sueños
mis horas contigo,
una por una.




Casi amanece




Aunque casi amanece,
la noche no se acaba
cuando llega el alba,
suspiras su ausencia
y la melancolía crece,
nublando tus pupilas,
haciéndose eterna.
Y te preguntas a oscuras
por qué si tanto amabas
su amistosa compañía
él no quiso ser el dueño
de tu voz y tus palabras,
si las decías con dulzura,

si te nacían del alma.

domingo, 15 de enero de 2017

Tantas noches


La luna alumbra
en lo alto del cielo
y aunque la noche
es clara y es pura,
la niebla hizo nido
en mis pupilas
y en mis tristes ojos
en penumbra,
la noche es oscura.
Tantas noches
iluminó la luna
nuestra almohada
y hoy que estoy dolida
porque ya no tengo
la luz de tu mirada,
la luna entristecida
apagó también
su luz en mi ventana.

Llanto de estrellas





Cómo lloran las estrellas,
cómo lloran no lo sé,
quizás lloren cómo mis ojos
que un día fueron sol radiante
y hoy que no te pueden ver
son solo negros nubarrones
de los que no para de llover
o quizás serán sus lágrimas
cual puñado de luciérnagas
iluminadas y tiernas,
tan diminutas y tan bellas,
tan perfectas y elegantes
como las perlas del mar
y el buen cielo las enhebra

para hacer con ellas un collar.

Dime amor




Dime amor en dónde,
en qué rincón del potrero
se quedó perdida mi sonrisa
ahogada en mis te quiero.
En dónde amor, en dónde,
esos besos que me dabas
cuando al despuntar el alba
en tu pecho me acunabas.
A dónde fueron amor a morir
esas risas que no aguantabas
cuando mi boca te contaba
de mis aventuras de mañana.
Tendré que esperar en silencio
hasta que mueran las flores
si es que resisto el invierno
y yo no muero con ellas,
para reencontrarme en el verde
de esos ojos que hoy me pierden.