jueves, 17 de marzo de 2011

Cuántas veces...


Cuántas veces te habré dicho
lo mucho que te quiero,
cuántas veces habré besado
apasionadamente tus labios,
cuántas veces me habré perdido
en la mirada de tus ojos,
cuántas veces me habré dormido
entre tus brazos que añoro,
cuántas veces tú has naufragado
en mi playa de tibias arenas,
cuántas veces he deseado
que seas mi mar amado
y yo el viento que al envolverte
quite de tu alma las penas…..

María Elena Astorquiza V.
Santiago, 17 de Marzo del 2011

Esta tierra que gime



Muchas veces siento en mi alma
el dolor agudo de la melancolía,
esta tierra que gime y tiembla
en un lamento que no cesa
me lleva a pensar en silencio,
en lo que quiere expresarnos
en un lenguaje de gestos, sin hablar,
en un manifiesto de actuar inquieto
que violento sacude el suelo,
que socaba los cimientos,
que saca al mar de su sueño,
que nos hace tristemente pensar
en que lleguemos al fin de los tiempos,
sin que alcancemos a hacer realidad
ese inmenso amor que vamos sintiendo.

Y luego parece venir la calma,
calma aparente que no alcanza
a quitarnos la angustia y el miedo
de perder a quien tanto amamos,
de perder todo lo que tenemos,
de ver esos tremendos dolores lejanos,
de quedarnos aislados por la noche
en un invierno oscuro, frío y eterno.

Y despierta la mañana clara
con un renuevo de esperanzas
de que esta incertidumbre acabe
y las sonrisas iluminen las caras
de aquellos que tanto sufren
con estos desahogos naturales
de una tierra que lastimada muestra
su dolor en contritos estertores,
que aunque nos quiera nos hiere
en sus demandas justas y declaradas 
por el respeto a sus mal usados dones.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 17 de Marzo del 2011

miércoles, 16 de marzo de 2011

Si el viento




Si el viento intentara
arrancarme tus besos
taparía con mis manos
tus labios y tu boca
y los escondería dentro.

Si el viento intentara
arrancarme de tu pecho,
me asiría a ti con tanta fuerza
que mis dedos serían botones
atrapados en los ojales de tu cuerpo .

Si el viento intentara
arrancarme tus palabras
para dejarlas en otras playas,
le entregaría también mi alma
para que contigo se vaya.

Si el viento intentara
arrancarme tu amor,
me convertiría en hoja seca
para seguir tras de ti volando
hasta donde lo quiera Dios…



María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011

Que dulce....




Que dulce es sentir
que te amo,
que dulce es sentir
que te extraño,
que dulce es sentir
que te llamo
porque necesito
la miel de tus besos,
porque necesito
el calor de tu cuerpo
porque necesito
dormir en tu pecho.

Que dulce es saber
que me amas,
que de día y de noche
me llamas,
que despierta te veo
en mis brazos,
que dormida te tengo
en mi cama,
que sin tu amor
desespero
y pierdo la calma.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011

Si pudiera protegerte




Si pudiera protegerte
de todas las tragedias
que sufre esta tierra,
te guardaría dentro
de mi pecho amante,
no permitiría que nada
que te hiriera el alma
o lastimara tu cuerpo
pudiese siquiera alcanzarte.
Nutriría tus vasos con
mi sangre roja y fuerte
como si en vez de ser tú
el dulce dueño de mi vientre,
te hubiese acunado en él
gestándote en mi interior
con tu misma simiente,
asegurando tu existencia
inundándote con mi amor.
Quiero protegerte siempre
de todo el dolor presente,
que no se nublen tus ojos
por el miedo a la muerte
que si estás dentro de mí
venceremos  juntos el triste sino
que lleva a este loco mundo
a perderse sin fe ni destino.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 16 de marzo del 2011

martes, 8 de marzo de 2011

A la Mujer, Pedro Pablo Vergara Meersohn




Eres aceite, vinagre,
pimienta negra,
imprescindible
y preciosa como la sal.
Fuerte y segura
como el ají y el ajo.
Das sabor a las cosas,
llenándolas de esencia,
eres el condimento vital.
Evidencias los sabores
en todo lo que tocas.
Eres el soporte cotidiano,
carne, alma y bondad.
Eres la amante audaz,
la esposa gentil,
la cocinera perfecta
y la compañera ideal.
Fuente interminable
de amor y sabiduría.
La mujer que quiero,
madre de mil hijos,
la trabajadora infatigable,
eres vida, viento y mar.
Mi mundo, mi amiga
la casa, el plato, la comida,
la sonrisa amplia, el agua
el gesto  preciso y el pan.
Eres la generosa mesa
donde todos se juntan,
la reina indiscutida,
centro en el centro del hogar.
Madre de corazón ancho
por tus venas corre la vida
y de tu amor se amamanta
el verbo y la humanidad.