lunes, 31 de enero de 2011

Y grité tu nombre al viento



Y grité tu nombre al viento
sin importar si me oías,
era mi corazón el que necesitaba
romper con tu nombre el silencio,
y grité que te quería,
que nunca tuve dudas,
que tu amor era mi vida,
que no me bastaba el aire
para sentir que vivía,
y mientras mi voz se elevaba aguda
quebrando el cristal de la noche,
con tus fuertes manos de hombre
golpeaste suavemente mis mejillas
y tiernamente acariciaste mi espalda
para terminar con la pesadilla
que me estaba volviendo loca,
yo desperté y te sonreí aliviada,
tú dormías como siempre a mi lado,
y yo te soñaba besando otra boca….


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 31 de Enero del 2011

El blanco manto de la nieve

                                          With much love to my friends Tommy, Millie and Liza Cox


El blanco manto de la nieve
enceguece la mirada,
su fulgor resplandece
sobre las ramas cargadas,
en el jardín ya no hay
ciervos ni pajarillos,
mis ojos solo a ti te buscan
entre los copos caídos
para abrigarte entre mis brazos,
para quitarte el frío,
para templar tus labios
con el calor de los míos.


Tomo tus manos queridas
y las escondo en mi pecho,
quiero darte la tibieza
que todo tu ser necesita
en nuestra cabaña que espera
bajo el alero de un blanco techo.


El hielo del crudo invierno
es parte de la naturaleza,
y si para derretirlo primero
tengo que estrecharte fuerte,
que hiele entonces el año entero.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 31 de Enero del 2011

Mar y cielo

                                             Atardecer de bruma en Santo Domingo


Cuando el cielo se oscurece
y parece confundirse
con el mar bravo y altivo,
siento como si tu alma
y mi alma se uniesen
siguiendo el mismo destino,
como si en medio de la noche
tu cuerpo desnudo se abrazara
a mi cálido cuerpo dormido
buscando un tibio refugio
que te quitara el frío,
como si tu pecho y mi pecho
al no estar juntos
estuvieran partidos
y en la ternura de un abrazo
del desamor y del olvido
se encontraran protegidos.

Mar y cielo que en un atardecer
de bruma en uno se confunden,
representan así tu amor y el mío,
sea en el oscuro gris de la tormenta
o en el rojo apasionado del ocaso,
puede haber en nuestro cielo nubarrones
pero siempre nos llaman nuestros brazos.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 31 de Enero del 2011

Flores rojas




Flores rojas 
de roja vida,
flores rojas
de roja sangre,
flores rojas
de ti tus labios,
flores rojas
de ti mi hambre.
Flores rojas
de amor vivido,
flores rojas
de amor dolido,
flores rojas
de amor eterno,
flores rojas
llanto de olvido.
Flores rojas
donde te miro,
flores rojas
donde suspiro,
flores rojas
donde te siento,
flores rojas
pasión al viento.
Flores rojas
mi boca en tu pecho,
flores rojas,
tu piel en mi lecho,
flores rojas
palabras que duelen,
flores rojas
besos que hieren.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 30 de Enero del 2011

Junto al mar y a ti




Junto a ti amor en la playa
recostada sobre tu pecho,
acariciada por el sol intenso,
el continuo romper de las olas
y el rugir sonoro del viento,
miro al cielo claro, sonrío,
acaricio a la vida  y agradezco
el tenerte aquí conmigo,
la dulzura de tus besos,
porque todo en ti me lleva
a un mundo de sentimientos,
porque llenas de luz mi vida
como hace la luna encendida
en la oscuridad de la noche,
porque sabes leer en mi alma
esos deseos tan míos
que sólo tú conoces,
porque cuando escucho
tu voz cálida,
se queda grabada como
un eco en mi memoria,
se hace parte de mis vivencias,
se hace parte de mi historia,
porque soy feliz entre tus brazos
tanto si te tengo como si te sueño,
porque en todo este largo tiempo
que tú y yo hemos pasado
junto a este mar amado,
te fuiste haciendo dueño
de mi alma y mi silencio,
junto a este mar que
ilusionado en nuestro amor,
nos invita a revivirlo cada día
en sus orillas y en sus olas,
en el rocío salado que
impregna nuestros cuerpos
dejando en nuestra piel reseca
esa sed abrasadora
que sólo se calma con la
humedad de nuestros besos……
Ay amor, junto al mar y a ti,
ya no sé si siento o
tan sólo pienso…..

María Elena Astorquiza V.
Santo Domingo, 29 de Enero del 2011

viernes, 28 de enero de 2011

Me gusta escribir poesía




Me gusta escribir poesía,
es el camino que encuentro
para expresar en silencio
todo lo que llevo dentro,
palabras que no se pronuncian
pero que hablan de sentimientos,
esos sentimientos venidos del alma
que sólo yo conozco y siento,
que hablan de amor, de esperanzas
de nostalgias y de alegrías,
también de los sueños
que acuno en mi pecho
y del inevitable dolor
que siempre nos asedia
como lobo al acecho
haciendo arder las heridas.

Cuando me siento a escribir
tengo mis letras puesta en ti,
y te escribo palabra a palabra
esperando llegar con mis versos
a enamorar tu alma inquieta,
que aunque la sé entrelazada a la mía
por tanto tiempo juntos compartiendo la vida,
me gusta reconquistarte con mis versos,
que quieras leerlos completos,
que entiendas que en ellos va escrito
todo lo que mis labios se guardan
en nuestros diarios momentos,
en nuestras noches juntos,
en que teniéndote conmigo
conversamos de tantas cosas
que creo que nunca alcanzo
a decirte lo mucho que te quiero,
lo mucho que siempre te necesito,
lo feliz que soy de vivir contigo.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 28 de Enero del 2011



jueves, 27 de enero de 2011

En Memoria del Holocausto




Existe una noche larga de vergüenza y de tristeza,
una noche que oscureció la faz de la tierra,
una noche que fue lo peor de lo peor de la guerra
porque no fue sólo una lucha fratricida de fronteras
que de por sí ya es la mayor de las miserias,
fue una lucha del hombre contra el hombre
sin haber ninguna causa que realmente existiera,
sino por establecer un código de valor genético
en la sangre que corre caliente por nuestras venas.

Estúpido orgullo mal entendido en mentes
insanas, carentes de afectos y valores
que creyeron ser del mundo los elegidos,
los privilegiados, los hermosos, los mejores,
estableciendo categorías de razas puras
como si ellos tuviesen el derecho a elegir
siguiendo el obtuso dictado de sus mentes duras,
quien vivía y a quien se le quitaba la vida.
Triste humanidad que permaneció indolente
al horror y al martirio de millones de inocentes,
hombres, mujeres y niños de familias judías
que por seguir fielmente a la estrella de David
fueron condenados a poner fin a sus días
de la forma más violenta, más infame y más cruenta
que ser humano por razón alguna merecía.

Y crecimos generaciones escuchando los horrores
de abuelos, padres, niños, muchachos y jóvenes
que se encontraron un día de cara con la muerte
sin poder siquiera rebelarse, caminando atados
a un destierro de exterminio de días contados,
dejando en el rostro del mundo una fea mancha,
una mancha eterna del lodo más negro,
ese que representa el odio y el pecado eterno,
la soberbia de unos pocos que pudieron tanto
y sumieron a un pueblo en el dolor y en el llanto.


Que nunca vuelva a conocer la tierra
el horror del Holocausto y de las guerras,
que podamos aprender de la tristeza
y no volvamos torpemente a tropezar
cien veces con la misma piedra…


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 27 de Enero del 2011

Tengo celos de la brisa




Cuando el día está quieto
las horas no avanzan,
extraño tus suspiros
me falta tu aliento,
se siente tu ausencia,
se alargan los momentos,
entrecierro mis ojos
imaginando verte,
te rodean mis brazos
y me aferro a tu imagen
por miedo a perderte.

Tengo celos de la brisa
que entra por tu ventana,
que te besa en los labios
como yo cada mañana,
que te envuelve ligera
refrescando tu piel,
reemplazando a mis besos
que humedecerla quisieran,
y quiero ser brisa
y quiero ser viento
y quiero ser todo
lo que toque tu cuerpo,
y solo deseo que llegue la noche
para que vuelvas a mí,
para perderme en tu abrazo,
para fundirme en ti,
recuperando uno a uno
los minutos perdidos
que el tiempo no existe
si no estás tú conmigo…..


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 27 de Enero del 2011