Cuando el corazón sangra
no hay tela que lo estanque,
hay que dejarlo sangrar
hasta que no quede sangre
que si está sufriendo tanto
no palpita, apenas late
y latiendo así tan débil
con dos rojas gotas tiene.
Si el corazón está mal herido
y por penas de amor muere,
no hay remedio que lo cure
que no venga de los besos
de aquel que se ha querido,
de aquel por cuya causa
ya no late, solo sufre.
Ay corazón enamorado
que nunca aprendes
de los golpes de la vida,
Será que en el rojo de tu carne
siempre hubo abierta una herida?
Será que cuanto más te duele
más te aferras al amor que así te hiere?
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 24 de Enero del 2010

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