Tu mirada dulce
me alegra,
me entusiasma,
me ilumina.
Tu sonrisa franca
me enternece,
me enamora,
me fascina.
Si pudiera tenerte
por un momento
solo frente a mí,
relajado, sonriente,
te cubriría con
mil besos ardientes
por cada vez
que así me miraras,
por cada vez
que así me sonrieras,
que ni el sol del verano,
ni las flores de primavera,
ni la belleza del firmamento
bordado de estrellas,
me dan tanta alegría
como tu mirada clara
y tu sonrisa sincera.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 3 de Enero del 2010

te seguire desde aqui aunque ultimamente he tenido poco tiempo pienso retomar de nuevo
ResponderEliminarMuchas gracias Benito, un abrazo.
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