Quisiera vivir mi día
con la paz y la simpleza
de esa ardilla que
mañana tras mañana
asoma a tu jardín,
preocuparme sólo
del hoy y del ahora,
saber que de mirarme
ya eres un poco más feliz.
Quisiera alimentarme de
bellotas y avellanas,
de un poco de pan y
de unos pocos granos
y recibirlos con amor
si vienen de tu mano.
Quisiera ser una amiga
entretenida para ti
y como esa ardilla coqueta,
dar vueltas y hacer piruetas
en la cerca y la hierba fresca,
jugando alegremente
frente a tu ventana
hasta hacerte sonreír.
Quisiera ser esa ardilla
y atrayendo tu mirada,
en tus serenas pupilas
clavar mis inquietos
y chispeantes ojos negros,
hipnotizarte con ellos
hasta que en ti de pronto naciera
el deseo de darme un beso,
te haría creer que me basta con eso
y en el momento que lo hicieras,
saltaría a esconderme en tu pecho.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 14 de Enero del 2011
con la paz y la simpleza
de esa ardilla que
mañana tras mañana
asoma a tu jardín,
preocuparme sólo
del hoy y del ahora,
saber que de mirarme
ya eres un poco más feliz.
Quisiera alimentarme de
bellotas y avellanas,
de un poco de pan y
de unos pocos granos
y recibirlos con amor
si vienen de tu mano.
Quisiera ser una amiga
entretenida para ti
y como esa ardilla coqueta,
dar vueltas y hacer piruetas
en la cerca y la hierba fresca,
jugando alegremente
frente a tu ventana
hasta hacerte sonreír.
Quisiera ser esa ardilla
y atrayendo tu mirada,
en tus serenas pupilas
clavar mis inquietos
y chispeantes ojos negros,
hipnotizarte con ellos
hasta que en ti de pronto naciera
el deseo de darme un beso,
te haría creer que me basta con eso
y en el momento que lo hicieras,
saltaría a esconderme en tu pecho.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 14 de Enero del 2011

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