La brisa del mar
acaricia mi rostro,
mi pelo desordenado
sigue el ritmo del viento,
se cristaliza la sal
en mi piel morena
blanqueando a mi cuerpo
como la espuma a la arena.
Te observo dormido
tendido a mi lado
y quiero abrazarte,
entrar en ese mundo
de silencios profundos
donde urdes tus sueños
hasta sentirme una parte,
quedarme contigo
hasta que caiga la tarde
y despierto me ames,
quitando con tus besos
la sal de mi cuerpo
que se deshará en tu boca,
mientras el sol al ocaso
pinta al mar sus aguas rojas.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 26 de Enero del 2011

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