Atardecer de bruma en Santo Domingo
Cuando el cielo se oscurece
y parece confundirse
con el mar bravo y altivo,
siento como si tu alma
y mi alma se uniesen
siguiendo el mismo destino,
como si en medio de la noche
tu cuerpo desnudo se abrazara
a mi cálido cuerpo dormido
buscando un tibio refugio
que te quitara el frío,
como si tu pecho y mi pecho
al no estar juntos
estuvieran partidos
y en la ternura de un abrazo
del desamor y del olvido
se encontraran protegidos.
Mar y cielo que en un atardecer
de bruma en uno se confunden,
representan así tu amor y el mío,
sea en el oscuro gris de la tormenta
o en el rojo apasionado del ocaso,
puede haber en nuestro cielo nubarrones
pero siempre nos llaman nuestros brazos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 31 de Enero del 2011

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