miércoles, 5 de enero de 2011

Tarde de estío




Sentada junto a la fuente
escucho el canto del agua
que corre clara y transparente
refrescando a la brisa cálida
con un rocío de gotas perladas
que mojan a mi piel ardiente
haciéndome recordar tus labios
cuando encerrada entre tus brazos
y vestida por el calor tu cuerpo,
con mil besos la humedeces.

Acompasan el caer rítmico del agua
bambúes que se cimbran con el viento
y que con el golpear de sus cañas vacías
van poniendo  seductoras melodías
a sus ondulantes movimientos.

Y en la tranquilidad de mi tarde
en mi refugio junto al cerro, 
cierro los ojos y pretendo 
que a tu lado feliz me duermo,
pero sólo quiero hacerte parte
de la ilusión y del paisaje,
soñar que te tengo conmigo,
que estás aquí para amarte.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 5 de Enero del 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario