Sabes que me tienes,
sé que te tengo,
sabes que te quiero,
sé que me quieres,
sé que me quieres,
sabes que a ti voy unida
como la muerte a la vida,
mi corazón late en tu pecho
y palpita el tuyo en mi silencio,
llevas mi alma a tu alma atada,
yo voy viviendo mis días
con el alma despegada,
pero he llenado su lecho
con el calor de tus besos.
Llevo mi cintura enlazada
por tus brazos a tu cuerpo,
y adonde quiera que vayas
de mí nunca te vas tan lejos,
y cuando el sol ya se pone
te recibo en mi ser muy dentro
ocupando mis pensamientos,
entre tú y yo no se interpone nada,
ni siquiera el celoso y lastimero
quejido del triste viento
quejido del triste viento
que alguna vez equivocado creyó
de tu voz y tus palabras ser el dueño.
Amor que a mi lado llegas
alegre como la brisa
que refresca mis noches cálidas,
si tú vienes amante a verme,
para ti puedo ser la luna pálida,
la más brillante de las estrellas
o sólo esa mujer que enamorada espera
regalarte mil madrugadas bellas.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 11 de Enero del 2011

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