En el camino de niña a mujer,
nadie me contó nada del amor,
era sólo lo que mi alma imaginaba
por las imágenes de tiernos enamorados,
que mis ojos de niña contemplaban.
Viví en un paraíso de sueños,
acumulando palabras de amor
para quien fuera de mi corazón el dueño,
como yo también oírlas de sus labios soñaba.
Y el amor llegó pronto a mi morada,
sin conocer yo más de esa vida,
de todo aquello que ignoraba,
y fui entregando poco a poco,
esa ternura que guardaba.
Quedaron guardados esos versos
que mis sueños me inspiraban,
y la vida fue generosa conmigo,
se cumplieron todos mis deseos,
y me regaló lo que anhelaba.
Cuando miro hacia atrás en mi vida,
no puedo quejarme de nada,
he amado mucho y soy amada,
han vuelto a mí los versos,
los despertó mi alma enamorada.
Y sigo por la vida disfrutando inmensamente
a esos preciosos ojos verdes y
siempre me estremece su mirada,
los colores del pasto y de las flores,
de mi mar azul y de sus olas espumadas,
del firmamento estrellado por las noches,
y de mis montañas altas y nevadas,
de todos los secretos que encierran,
esas palabras tuyas tan calladas,
que sólo escucho en mis pensamientos
cuando junto a ti voy abrazada.
Vida hermosa, noble y generosa,
que abriste mi corazón siendo una niña,
dejando para mí en el cielo suspendidas,
miles de lecciones de amor,
que ahora voy descolgando una a una,
aprendiendo con esperanzas cada día,
con la misma ilusión que aprende un niño,
amando con toda el alma y sonriendo,
olvidando los momentos de dolor,
disfrutando con esa enorme alegría,
de seguir dando mi paz y mi cariño,
a quien con ternura se hizo dueño
de todo mi sentir y de esta vida mía…..

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