domingo, 4 de julio de 2010

Al mar de Chile



  Tú que tanto me inspiras y me provocas,



tú mi mar inmenso, mi mar amante,



tú, tus verdes aguas y tus olas blancas,



han detenido el tiempo en un terrible instante.



Tus aguas han reconocido terrenos,
                
lugares que siempre fueron tuyos,



te los quitamos con soberbia y sin pensar,



que había que respetar tu orgullo.



No has sido tú el causante



de tanta destrucción y dolor,



sólo has obedecido a la naturaleza,



que reclamó fuera escuchado su clamor.



Ahora tus aguas siguen bañándonos tranquilas



inocentes e ignorantes de todas las tragedias,



hemos debido respetar tus vaivenes, tus tormentas,



tus espacios propios y no ocuparlos a medias.



Yo me seguiré refugiando en tus aguas



pues el amor que te tengo es verdadero,



no me causas miedo, me mereces respeto,



eres de mi Chile el tesoro primero!



Y te defiendo con la fuerza de mi alma,



como una mujer enamorada defiende



a su hombre injustamente acusado,



eres mi mar inocente, eres mi mar de vida,



eres el mar que nos baña, eres mi mar amado!

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