
Tú que tanto me inspiras y me provocas,
tú mi mar inmenso, mi mar amante,
tú, tus verdes aguas y tus olas blancas,
han detenido el tiempo en un terrible instante.
Tus aguas han reconocido terrenos,
lugares que siempre fueron tuyos,
te los quitamos con soberbia y sin pensar,
que había que respetar tu orgullo.
No has sido tú el causante
de tanta destrucción y dolor,
sólo has obedecido a la naturaleza,
que reclamó fuera escuchado su clamor.
Ahora tus aguas siguen bañándonos tranquilas
inocentes e ignorantes de todas las tragedias,
hemos debido respetar tus vaivenes, tus tormentas,
tus espacios propios y no ocuparlos a medias.
Yo me seguiré refugiando en tus aguas
pues el amor que te tengo es verdadero,
no me causas miedo, me mereces respeto,
eres de mi Chile el tesoro primero!
Y te defiendo con la fuerza de mi alma,
como una mujer enamorada defiende
a su hombre injustamente acusado,
eres mi mar inocente, eres mi mar de vida,
eres el mar que nos baña, eres mi mar amado!
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