Quien no ha llorado nunca por amor,
no conoce realmente lo que es la vida,
que de amor también se llora
y no sólo porque cause heridas,
sino también en esos momentos
en que nos sobrepasa la emoción,
ese profundo sentimiento que
se hace eco en mi alma enamorada,
cuando escucho de tu boca
aquellas palabras tan esperadas,
que toda mi ilusión provocan
y que hacen latir con más fuerza
a mi siempre inquieto corazón.
Ese sentimiento que nace cuando
siento que tú me contemplas
con tus ojos llenos de pasión,
haciéndome sentir la reina del mundo y de todo,
la dueña del día y la noche, del mar y del sol.
Cuando me hablas de tu amor,
me siento una mujer feliz y serena,
y para apreciar que la vida es bella,
sólo basta que me alumbre una estrella,
y no me importa el paso del tiempo,
si a cambio recibo el regalo de tus besos,
pues la miel que encuentro en tus labios,
es para mí de la vida el secreto.
Esas lágrimas que humedecen mis ojos,
cuando tú me dices que me quieres,
son la manera tierna y silenciosa
que tenemos todas las mujeres,
para demostrar cuanto nos significan
tan solo dos palabras, simples pero maravillosas…..

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