viernes, 16 de julio de 2010

Al despertar

Quiero acercarme calladita a ti



para despertarte pero sin despertarte,


sólo quiero tenerte así tiernamente dormido


pero reconociendo el sabor de los besos míos,


que te des cuenta de que soy y existo,


que estoy tendida a tu lado y te miro.


Déjame besarte con ternura en los ojos,


y deslizarme suavemente hasta tus labios,


acurrucándote entre mis brazos abiertos,


contigo dormido pero ligeramente despierto,


sintiendo el delicioso calor de tu cuerpo,


escuchando el compás de tu rítmico respirar,


y dejándote de nuevo volver a tus sueños,


plácido como si te mecieran las olas del mar.


Yo mientras tanto escribiré unos versos,


los llenaré de los más puros sentimientos,


esos que guían mis letras cuando junto a mí te tengo,


o cuando estás lejos y sólo vivo del recuerdo.


Más tarde te invitaré a que vayamos a la playa,


a que me acompañes en mi caminata diaria,


y dejando nuestras huellas enmarcadas,


sobre el frágil lienzo de la arena mojada,


sean ellas el testimonio vivo y cierto,


de este amor tan lindo y lleno de silencios,


que renace cada día ardiente y fuerte como el fuego,


alimentado por nuestro querer y la fuerza del viento.

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