Escucho los versos de una triste y romántica canción
….que aunque la jaula sea de oro,
no deja de ser prisión…..
y me sumerjo en los sentimientos
de quién esos versos escribió,
versos de un llamado lastimero,
para olvidar aunque sea un momento,
ese frío mundo gobernado por la razón,
donde se dejan de lado las palabras,
esas que nacen sólo del corazón,
donde se dispone de todo,
pero no se considera el amor.
En que absurda prisión nos encierra a veces la vida,
haciéndonos olvidar esas pequeñas cosas,
que no obedecen a normas rígidas y preconcebidas,
como una puesta de sol o el perfume de una rosa,
pero que están ahí siempre para darnos alegría,
en medio de los serios afanes que trae cada día.
Y las dejamos pasar sin detenernos a mirarlas,
no son noticia, grandes sucesos ni inversiones,
sólo una fuente inocente y pura de sonrisas,
y nos perdemos de disfrutar esas simples emociones,
porque de tanto estar presentes en el camino,
ya no distinguimos ni los sonidos ni los colores,
y seguimos viviendo en el remolino de la vida,
sin sentir el perfume de las flores,
sin apreciar los suaves aromas de la naturaleza,
buscando en lugares equivocados,
el tesoro que aumenta nuestra riqueza.
Si tengo que vivir en una jaula dorada,
permítanme dejar al menos la puerta abierta,
que pueda entrar y salir cuando quiera,
cuando mi alma esté de palabras desiertas,
para buscarlas en cualquier rincón del mundo,
donde exista un amor sincero y profundo,
comprensión, compañía, solidaridad y tolerancia,
donde todos seamos capaces de sentirnos felices,
siendo dueños tan sólo de una rosa y su fragancia…..

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