Estos días de sol en invierno,
adelantan los hermosos días de primavera
de ese septiembre tan nuestro,
con música de arpas, guitarras y vihuelas.
Septiembre, mes de volantines,
banderas que flamean al viento,
danzando al ritmo de cuecas y tonadas,
estampas que llenan de alegría mi alma,
de mujer eternamente enamorada,
de mi hermoso país y de mi gente,
del campo verde, lindo y bueno,
de la prestancia y gallardía,
de un buenmozo huaso chileno.
Brisa del mar, ligera y salada,
que pintas de colores el aire,
como bandadas de ágiles aves,
gaviotas de papel engalanadas.
Casi puedo sentir el rasgueo de las guitarras,
los taconeos, el batir de las enaguas,
y el metálico tintinear de las espuelas de plata,
de ese huaso bien plantado que baila cueca,
junto a su china que con su pollera subida,
de pasión lo mata cuando le muestra su rodilla,
y se persiguen uno a uno en un pícaro juego,
de gallo y gallina enamorados,
con guiños de ojos y sonrisas,
y dos pañuelos blancos al aire levantados.
Sol de invierno,
ilusión de primavera,
volantines al viento,
arpas, guitarras y vihuelas,
amor por la patria querida,
que a sus hijos siempre espera.

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