El frío se hizo cada vez
más y más intenso,
las transparentes gotas de lluvia,
se transformaron suavemente
en blancos copos de nieve.
El silencio se hizo profundo,
como plumas caían sobre los montes
bajando mecidas al ritmo del viento.
El paisaje era majestuoso,
me invitaba a soñar,
me acurruqué tibiamente entre tus brazos,
como los copos de nieve al viento,
sólo dejándome por ti llevar.
Tu calor me envolvió toda,
con ternura y delicadeza,
con hermosas y calladas palabras de amor,
que dulcemente murmurabas,
mientras yo tus dormidos ojos besaba,
para que te despertaras pronto,
y la nieve junto a mí disfrutaras.
Y nos quedamos absortos,
en el melancólico paisaje,
compartimos el silencio,
nos amamos sin hablarnos,
viviendo blancos momentos,
pero no es lo mismo que estés ausente,
a recibir tus callados besos ardientes….
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