A veces la vida trae tristezas,
cuando menos te lo piensas,
el alma se encoge de dolor,
por abiertas heridas de amor.
A veces te duermes llorando
en el cobijo de tu almohada,
sin que ni el aire se entere,
de esa angustia callada.
Y tratas de sonreír en tus sueños
imaginando que todo está bien,
pero la pena te invade el alma
y no puedes engañarla,
ni engañarte a ti misma,
fingiendo que no te importa,
cuando sabes que por dentro,
la respiración se te corta,
al recordar esos momentos
en que te sentiste feliz,
alegre, completa y amada.
Y hoy tu corazón se desangra
al verte tan triste y callada,
te dirán que el tiempo cura
esas heridas profundas,
pero toda esa ternura
que tú contenta entregabas,
hoy no tienes a quien darla,
y eso te causa amargura.
La vida es así, variada,
a ratos con sol, a ratos nublada,
con alegrías y con penas,
con noches y madrugadas.
Hay que recibir de todo un poco,
agradecer, sufrir, reír o llorar
para sentir como un ser humano real,
haciendo vida cada día la receta original,
amar, sufrir, aceptar, perdonar y amar!

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