Cierro los ojos y me sumerjo
en el color que pinta mi yo interno,
en ese rayo violeta hermoso,
que se adueña de mí hacia adentro,
que ordena mis pensamientos,
sin tenerlos presente ni desaparecerlos.
Ese color violeta de la paz del alma,
que viene a mí cada vez que estoy en calma,
que me ayuda a sentir en esos momentos
que sólo yo soy dueña de mí,
de mi vida, de mis sentimientos.
Ese color que me trae al yo y al ahora,
que aligera mi mente,
que mi indecisión mejora,
ese violeta que envuelve mi cuerpo,
que tranquiliza a mi corazón inquieto,
que ilumina mi rostro y lo vuelve sonriente,
ese violeta que me permite tenerte sin tenerte.
Ese violeta que tiñe de color mis deseos
y con mis ojos cerrados, te miro y te siento
tan real como si estuvieras a mi lado,
en esos momentos que son sólo míos,
el yo y el ahora me llevan a ti,
no necesito llamarte, siempre estás ahí.

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