Tanto me acostumbraste a tus besos
que por robar uno solo de tu boca
recorrería el mundo entero
buscando hacerte de mi boca el dueño,
de recordarlos me arden tanto los labios
que si besara con ellos la tierra,
incluso el hielo de los polos
con su calor a la distancia lo derritiera.
Ante el sabor tan dulce de tus besos
hasta la miel más azucarada
me sabe amarga
y sin gusto a nada,
que no descubran las abejas
el almíbar de tu boca,
que lo quiero sólo mío
y en lo que a mí me toca,
no estoy dispuesta a compartir
la dulzura de esos besos
que me matan,
de deseos de vivir…..
PD: ..mi boca nació para ser de tu boca,
podrá quizás haber por el mundo
infinidad de labios, infinidad de besos,
buscando eco, buscando dueño,
pero son sólo estos los que yo quiero,
sólo los que tú me ofreces y nunca otros.......
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 22 de Febrero del 2011
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