Sol que ya te duermes
entre sábanas doradas,
entre tus aguas profundas
que te esperan enamoradas,
sol, a ti que sabes de mis amores,
te regalo mi corazón,
te regalo mis colores,
súmalos a tu rojo fuego,
que coloreen aún más fuerte
tu sentir ardiente y apasionado,
que es así como siente mi alma
cuando pienso en mi amado.
Quiero esconderlo en mi pecho
como las olas a ti te esconden,
para disfrutar de sus besos
sin que nadie indiscreto se asome,
quiero dejarlo durmiendo a mi lado
todas las horas de cada noche
y prestárselo a la vida
sólo mientras tú alumbres el día,
y cuando al caer la tarde
vuelva a llegar tu ocaso,
al igual que tú te fundes
en las aguas que te acogen,
vuelva él feliz a fundirse
entre mis amantes brazos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 21 de Febrero del 2011
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