Qué hacías tú
el resto de mi vida,
en aquellos días
en que yo sólo
ilusionada
te soñaba
pues tus pasos
y los míos
en el sendero
del amor
que atraviesa
el mundo entero
aún no se cruzaban?
Dónde estabas tú
cuando mi alma
te buscaba,
por qué cielos
tu alma volaba
queriendo amar,
buscando la ternura
el calor y la paz
que yo tenía para dar?
Quién iluminó
por vez primera
tu mirada,
quién se cautivó
con tu sonrisa,
a quién hiciste
dueña de tu boca
que estaba a
mi boca destinada?
Pero el tiempo pasó
sin demorarse
y a mi lado
llegaste.
A la que te amó
primero,
mi cariño sincero,
porque si te amó,
la quiero,
pero así también
quiero que
libre se vaya
con el viento,
muy lejos de tu
corazón y de
tus pensamientos,
quiero ser yo
la única dueña
de tus caricias
y de tus besos.
Desde que tú y yo
nos atamos
en un nudo,
nuestro mundo
es de a dos,
y yo quiero ser
para ti,
como lo eres tú
para mí,
tu presente,
tu recuerdo y
tu futuro.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 11 de Febrero del 2011

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