Si tuviera que elegir
entre el aire y tus besos,
me quedaría con tu boca,
con tus labios traviesos
que saben volverme loca
aunque luego muriera por eso.
Si tuviera que elegir
entre tu amor y mi vida,
la elección la llevo hecha
desde el día en que te conocí,
de que me sirve vivir
si tu amor que tanto quiero
no lo tengo junto a mí…
Si tuviera que elegir entre caminar
juntos por la playa al ocaso del sol
con su cielo rojo de pasión,
o refugiarnos en nuestra alcoba
en la oscuridad de la noche
con su romántica luna que asoma
vestida con su túnica plateada,
te miraría coqueta y decidiría
según lo que me dijeran tus ojos
y me pidiera tu mirada.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 1 de Febrero del 2011

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