Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza….Mario Benedetti
Cuando se ama realmente
no hay expresión alguna
que resulte suficiente
para sacar fuera del alma
eso que nos oprime el pecho,
que quema como hierro ardiente
de sólo pensar en un beso,
arremolinando el pensamiento
como las aguas de un río
en contra de la corriente.
Yo no conozco la forma
de decirte que te quiero
sin que se nublen mis ojos
por la emoción del encuentro,
no tengo manera de recordarte
sin que mi corazón se agite
volviéndome al calor de tu pecho,
y es que son sólo tus manos
las que saben pulsar las cuerdas
que dan vida a los arpegios
de la guitarra de mi cuerpo.
Y si dejo de sentirte cerca
aunque sea por corto tiempo,
se hacen lentos mis pasos,
se acentúa el silencio,
y la noche al mediodía
me tiende presurosa sus lazos,
si tú me faltas, me sobra todo,
para vivir sólo me bastan
tus palabras, tu mirada
y el calor de tus brazos.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 2 de Febrero del 2011
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