Dicen que el corazón no duele,
que cuando ya no puede más,
simplemente, muere,
quien así lo dice seguramente
nunca estuvo enamorado
y no sabe el dolor que siente
un corazón decepcionado,
un corazón que espera
un dulce beso que no llega,
un corazón que ilusionado
ve pasar tristemente las horas
sin latir junto a ese pecho que añora.
Quien nunca sintió penas de amor
tampoco sabe que el corazón
se parte en dos literalmente
llorando una ausencia o un adiós,
sufriendo una herida lacerante
que de a poco cura la sal de las lágrimas
y la esperanza de un beso quemante
que le haga olvidar al que no recibió.
Para dar a luz una vida se sufre,
por amar con el alma también,
pero cualquier dolor se olvida
ante el rostro de un niño inocente
o la mirada tierna y sincera
de quién pudo causarte dolor
entregándote amor la vida entera.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 23 de Febrero del 2011

Este poema me ha gustado mucho, retrata de cuerpo entero mi alma, dicho por otros labios y alma que también ama.
ResponderEliminarUn abrazo mujer¡¡¡