Ya los cerezos están floreciendo
se anuncia a voces la primavera,
los campos lucen alegres,
por la llegada de esa novia a quien
por todo el largo invierno esperan.
Comienza a oler almibarado el aire,
con tanta flor abriéndose al sol,
así se abren también a ti mis labios,
buscando recibir tus besos de amor,
besos que saben a la miel más dulce,
que las inquietas abejas en los montes producen.
Amo la primavera inundada de colores,
todo es hierba verde cubierta de flores,
llegan saltando a mi jardín hermosos conejos,
golondrinas, colibríes, tórtolas, jilgueros y zorzales,
vienen volando alegres desde muy lejos,
todo renace después del blanco y frío invierno,
comienzan a verdear las praderas y trigales.
La primavera llena de gozo y alegría mi alma,
pero si tuviera que elegir entre recibirla a ella o a tus besos,
si por tener tus labios tuviera que vivir un nuevo otoño,
ni siquiera me demoraría en pensarlo, elegiría hasta otro invierno,
complacida entibiaría mi corazón cada hora pensando en tu regreso,
pintaría mis paredes con flores que un jardín parecieran,
y soñaría que nos amamos bajo las ramas de un florido cerezo,
mientras tu piel recibe mis caricias y yo disfruto de tus besos.
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