lunes, 9 de agosto de 2010
Mi refugio
Cuando las penas de la vida me abruman,
busco apoyarme en tu amoroso consuelo,
refugiarme entre tus brazos cálidos y amantes,
y olvidarme de todo aquello que provoca mi desvelo,
no queriendo oír ya otras palabras,
que no sean esas dulces palabras tuyas
que con su silencio me tranquilizan y me arrullan.
Me duele demasiado ver otros rostros sufriendo
si no tengo cómo solucionar sus problemas
o darles una mejor forma de seguir viviendo,
y me refugio entre mi fe, la oración y tus besos
para recuperar la paz de mi alma serena.
Quiero que sepas que valoro tanto tu compañía,
que es para mí tan necesaria e importante,
que incluso cuando no estás, sí estás conmigo,
dentro de mí y en el correr de mis pensamientos,
haciéndome aceptar la vida tal como es, sin maquillaje,
con alegrías, penas, incertidumbre y sufrimientos
que vienen incluidos en nuestro común equipaje,
ayudándome a enfrentarla con la enorme fuerza
que me da el sentirme acompañada por ti y tus sentimientos!
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María Elena, quiero que sepas que valoro tu don, siempre fui sincera contigo y necesito que sepas que te estimo.
ResponderEliminarHermoso este poema, muestra un gran amor, una solidez de sentimientos.
Un abrazo y espero que lo entiendas.