Quisiera ser tan ligera como la fría brisa del mar
que levanta sigilosamente a la arena,
y al pasar por tu lado, a tu alma envolver
para entrar en ella delicadamente y sin que te enteres,
arrancar de ti todas las penas que pudieras tener.
Quisiera ser cálida como el sol del verano
para quitar de ti todo el frío que puedas sentir,
tomar suavemente tus manos abiertas
y llenarlas tibiamente de mi piel y de mí,
dejándolas sobre mi corazón para que lo sientas latir.
Quisiera ser tan frágil como un suspiro profundo y mudo,
para que el viento me arrastrara y me llevara hasta ti,
y desabrochando uno a uno los botones de tu camisa,
pudiera hacerme la única dueña de tu pecho desnudo,
y rodeando con mis brazos tu cuerpo amado
te cubriera de besos y te dejara para siempre atado a mí.

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