Confieso que a veces deseo para mí
más de lo que la vida generosamente me da,
pienso que quizás egoístamente,
espero recibir a lo menos la mitad
de lo que a mí me gusta de corazón dar.
Me falta la humildad necesaria para reconocer,
que soy solamente una mujer más
en el torbellino de la vida donde algún día,
en algún lugar, todos nos vamos a encontrar.
Tengo que aprender a disfrutar con lo mucho o con lo poco
y aún así compartirlo con una sonrisa entre todos,
dejar partir aquello que llegó a alegrar mi alma sin buscarlo,
y que quiere tal vez salir a alegrar tambièn a otros,
reconozco que no me es fácil, pero aprenderé de algún modo.

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