De corazón abierto y de cara a su sol adorado
vive cada día de su vida la flor de la maravilla,
buscando su luz, buscando su calor,
con su belleza silvestre, tosca y sencilla,
ella simplemente no puede vivir sin su amor.
Al partir su amado sol al caer la tarde,
ella baja tristemente sus ojos pues ya no tiene
a quien buscar con su anhelante mirada,
si no es él quien junto a ella se detiene,
nada la motiva a tener la vista levantada,
esperará tranquila que termine la noche que viene,
hasta que su amor llegue nuevamente a visitarla
cada mañana después de la alborada,
para hacerle un guiño de cariñoso saludo
y con sus cálidos rayos en sus pétalos acariciarla.
Flor de la maravilla, maravillosa flor dorada,
eres fiel a quien te sabe delicadamente amar,
a quién con su forma de querer te tiene conquistada,
y aunque te duele que la ternura de sus cálidos besos
esté también a tantas otras flores destinada,
nunca dudas de que tú eres de tu sol, la más amada.

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