A veces hay palabras que hieren el alma,
quizás fueron dichas en forma inocente,
pero logran hacerte perder la calma.
Palabras duras o llenas de disimulada ironía,
que se te clavan en pecho y te roban la alegría,
más aún si son respuesta, a palabras llenas de amor,
simplemente el corazón aunque quisiera no lo entiende
y se llena de congoja y de un inmenso dolor.
A veces creemos conocer todo de la vida
y con profunda tristeza nos damos cuenta,
que sólo somos peregrinos en un camino cuesta arriba,
que no aprendemos a entender lo que ofrece cada día,
y nos puede la pena de no saber cómo entregar
lo que nuestra alma en silencio siente y quiere.
Pero aún así debemos agradecer el regalo de vivir,
entre penas y alegrías, crecemos poco a poco hasta morir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario