lunes, 9 de agosto de 2010

No siempre pajarillo


A veces quisiera ser un errante pajarillo,
con su plumaje pintado de azulino fuerte,


para que tú pudieras verme volando desde lejos,


y oír mi voz como un gorjeo que canta suavemente,


aunque por seguirte estuviera con mis alas plegadas,


tímidamente escondido a ratos en tu bolsillo.


Me gustaría ser capaz de volar alto, tan alto,


y tener en mis ojos la intensidad de la luz de la luna,


para poder buscarte donde quiera que tú estés,


y cuidar que no se acerque a ti mujer ninguna


que me robe tu cariño, ni menos uno solo de tus besos,


que si eso sucediera, dejaría de ser un dulce pajarillo,


para convertirme en un águila furiosa buscando alimento


un águila que hace huir sin ningún miramiento


a todo aquel que se atreva a quitarle su sustento,


que eso es lo que significa tu amor para mí,


la ternura y compañía que llenan de alegría mi alma,


la ilusión que me alimenta y que devuelve a mi ser la calma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario