domingo, 1 de agosto de 2010

Amaneciendo

Está apenas amaneciendo

y ya quiero verte amor mío,


en la penumbra busco tu rostro,


y me quedo atrapada en tus ojos,


sé que duermes, pero


cómo quisiera que me miraras,


en la oscuridad que nos envuelve,


la luz de tu mirada estoy cierta,


la oscuridad tornara clara.


Ya el cielo empieza a teñirse


con los colores del amanecer,


desde un rosa tenue al rojo fuego,


como son los colores de tu querer,


que comienza besándome tiernamente


y termina envolviéndome en desatada pasión,


ese rosa suave representa a tu alma


y ese rojo fuego a tu apasionado corazón.


No quiero que al pasar de las horas,


el cielo se tiña de nubes grises y sombras,


ellas acentúan mi tristeza,


cuando tu voz no me nombra.

Quiero tener siempre un cielo de colores fuertes,


de día un precioso manto celeste


y de noche un tapiz azul profundo,


todo bordado de perlas y estrellas,


que hagan de nuestras noches,


las horas más deliciosas y bellas.

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