domingo, 1 de agosto de 2010
Estaciones
Contigo amor la vida siempre es diferente,
si estás a mi lado, el sol alumbra más fuerte,
más brillante y más caliente,
pero si tú no estás conmigo, el frío
fácilmente al agua en hielo convierte.
Estando junto a ti en invierno,
la cálida imagen de una chimenea encendida,
me entusiasma y me hace rápidamente sonreír,
no necesito más abrigo que tus brazos
rodeándome tiernamente antes de dormir.
Vivir contigo amor una alegre primavera,
es disfrutar de un inmenso jardín de flores,
de esas que pareciendo pintadas, son verdaderas
elegidas de entre muchas otras, sencillas y hermosas,
aquellas donde se detienen siempre las mariposas,
y a las abejas enamoran sus vistosos colores.
Vivir contigo amor un ardiente verano,
es caminar por la playa desierta a orillas del mar,
y tomados de la mano, empaparnos de rocío salado,
sin preocuparnos de que la noche llegue ni el tiempo avance,
sólo esperando que el sol se pinte de rojo dorado,
y entonces tendernos abrazados en la arena,
no importando que alguna ola celosa nos alcance.
Vivir contigo amor un nuevo otoño,
es escribir una página de agradecimientos a la vida,
porque no hay estación más dulce y tierna
que aquella en que las hojas verdes y frescas,
se tiñen de oro envejecido y rojo de pasiones coloridas,
cada una de ellas nos recuerda la belleza, la fragilidad
y la dulce madurez del amor que une nuestras vidas.
Hay palabras
A veces hay palabras que hieren el alma,
quizás fueron dichas en forma inocente,
pero logran hacerte perder la calma.
Palabras duras o llenas de disimulada ironía,
que se te clavan en pecho y te roban la alegría,
más aún si son respuesta, a palabras llenas de amor,
simplemente el corazón aunque quisiera no lo entiende
y se llena de congoja y de un inmenso dolor.
A veces creemos conocer todo de la vida
y con profunda tristeza nos damos cuenta,
que sólo somos peregrinos en un camino cuesta arriba,
que no aprendemos a entender lo que ofrece cada día,
y nos puede la pena de no saber cómo entregar
lo que nuestra alma en silencio siente y quiere.
Pero aún así debemos agradecer el regalo de vivir,
entre penas y alegrías, crecemos poco a poco hasta morir.
quizás fueron dichas en forma inocente,
pero logran hacerte perder la calma.
Palabras duras o llenas de disimulada ironía,
que se te clavan en pecho y te roban la alegría,
más aún si son respuesta, a palabras llenas de amor,
simplemente el corazón aunque quisiera no lo entiende
y se llena de congoja y de un inmenso dolor.
A veces creemos conocer todo de la vida
y con profunda tristeza nos damos cuenta,
que sólo somos peregrinos en un camino cuesta arriba,
que no aprendemos a entender lo que ofrece cada día,
y nos puede la pena de no saber cómo entregar
lo que nuestra alma en silencio siente y quiere.
Pero aún así debemos agradecer el regalo de vivir,
entre penas y alegrías, crecemos poco a poco hasta morir.
Para tenerte
Para tenerte siempre entre mis cálidos brazos,
no me alcanzaría amor la vida entera,
por fundirme contigo en un estrecho abrazo,
no me importaría siquiera perder la primavera.
Sólo necesito apretarte suavemente contra mi pecho
y acariciar esa espalda tuya que es tan mía,
riendo por el roce de tu pelo en mi cuello,
compartiendo infinitos momentos de alegría,
sintiendo la dulzura de tus delicados besos
que me invitan a un mundo lleno de sueños,
donde no existe el dolor ni el sufrimiento,
sólo el compartir de tiernas ilusiones
que se corresponden en el más puro sentimiento,
con la unión íntima de nuestros corazones,
descifrando esos mensajes llenos de silencio
entregados en un lenguaje expresado en gestos,
que hacen que sin hablar te exprese lo que siento
respondiendo a ese cariño delicado y sincero
que me das como ofrenda de tu amor verdadero,
y que alegran grandemente a mi alma,
en esos eternos momentos en que por tus besos espero…..
no me alcanzaría amor la vida entera,
por fundirme contigo en un estrecho abrazo,
no me importaría siquiera perder la primavera.
Sólo necesito apretarte suavemente contra mi pecho
y acariciar esa espalda tuya que es tan mía,
riendo por el roce de tu pelo en mi cuello,
compartiendo infinitos momentos de alegría,
sintiendo la dulzura de tus delicados besos
que me invitan a un mundo lleno de sueños,
donde no existe el dolor ni el sufrimiento,
sólo el compartir de tiernas ilusiones
que se corresponden en el más puro sentimiento,
con la unión íntima de nuestros corazones,
descifrando esos mensajes llenos de silencio
entregados en un lenguaje expresado en gestos,
que hacen que sin hablar te exprese lo que siento
respondiendo a ese cariño delicado y sincero
que me das como ofrenda de tu amor verdadero,
y que alegran grandemente a mi alma,
en esos eternos momentos en que por tus besos espero…..
Compartiendo
Siempre aprendí que en la vida,
las cosas que mucho te gustan
saben mejor compartidas,
y me acostumbré a compartir de todo,
mis dulces, mis libros, mis juguetes,
todas mis cosas lindas y queridas.
La costumbre se hizo hábito
y el hábito se hizo norma,
y aunque dispusiera de muy poco,
compartía de cualquier forma.
Pero toda norma tiene su excepción,
hay tesoros que no comparto,
ni por cariño ni por razón,
ni siquiera apelando a mi conciencia,
podrías convencer a mi corazón.
Esos son los besos de tu boca,
que si me ofreciste ser yo la dueña,
son todos míos, aquellos que ya me diste
y esos con que todavía sueñas.
En eso no soy generosa ni buena,
y si tú los vas regalando al viento,
tengo que decirte lo que siento,
y aunque luego me muera de pena,
mis labios sellados serán tu condena….
las cosas que mucho te gustan
saben mejor compartidas,
y me acostumbré a compartir de todo,
mis dulces, mis libros, mis juguetes,
todas mis cosas lindas y queridas.
La costumbre se hizo hábito
y el hábito se hizo norma,
y aunque dispusiera de muy poco,
compartía de cualquier forma.
Pero toda norma tiene su excepción,
hay tesoros que no comparto,
ni por cariño ni por razón,
ni siquiera apelando a mi conciencia,
podrías convencer a mi corazón.
Esos son los besos de tu boca,
que si me ofreciste ser yo la dueña,
son todos míos, aquellos que ya me diste
y esos con que todavía sueñas.
En eso no soy generosa ni buena,
y si tú los vas regalando al viento,
tengo que decirte lo que siento,
y aunque luego me muera de pena,
mis labios sellados serán tu condena….
El tiempo
Estoy cierta que las manecillas de los relojes
que han medido el paso del tiempo en la historia,
han estado siempre equivocadas,
ellas no han considerado para contarlo,
el tic tac de un alma enamorada.
Los minutos son para mí siempre más cortos
cuando me pierdo feliz entre tus brazos.
Los minutos en que me das ese amor que tanto quiero
no pueden tener sesenta segundos,
tienen por lo menos veinte segundos menos,
que se suman a esos otros sesenta momentos
de esos minutos sin ti, esos en que no te tengo.
Me sucede lo mismo con las horas,
cuando tú y yo estamos juntos un día entero,
no me parece que haya tenido veinticuatro,
siento que fue un día que de horas sólo tuvo una docena,
y las otras doce se agregan a esos días
en que mi corazón te extraña y siento pena,
esos días en que por no tenerte pierdo la alegría,
y en que mi hambre de ti se alimenta con el recuerdo
de haber recorrido tu cuerpo amado con mis caricias.
Quisiera invertir la duración de las horas,
que aquellas en que estás entre mis brazos,
fueran las horas más lentas y largas,
porque para disfrutar de tus húmedos besos,
para mí siempre el tiempo es un bien escaso.
A cambio quisiera que esas horas de tu ausencia,
que nunca terminan, que nunca se acaban,
pudieran correr raudas como un caballo desbocado,
para que el tiempo pasara sin que me diera cuenta,
y pudiera disfrutar pronto de la miel de tus labios amados.
que han medido el paso del tiempo en la historia,
han estado siempre equivocadas,
ellas no han considerado para contarlo,
el tic tac de un alma enamorada.
Los minutos son para mí siempre más cortos
cuando me pierdo feliz entre tus brazos.
Los minutos en que me das ese amor que tanto quiero
no pueden tener sesenta segundos,
tienen por lo menos veinte segundos menos,
que se suman a esos otros sesenta momentos
de esos minutos sin ti, esos en que no te tengo.
Me sucede lo mismo con las horas,
cuando tú y yo estamos juntos un día entero,
no me parece que haya tenido veinticuatro,
siento que fue un día que de horas sólo tuvo una docena,
y las otras doce se agregan a esos días
en que mi corazón te extraña y siento pena,
esos días en que por no tenerte pierdo la alegría,
y en que mi hambre de ti se alimenta con el recuerdo
de haber recorrido tu cuerpo amado con mis caricias.
Quisiera invertir la duración de las horas,
que aquellas en que estás entre mis brazos,
fueran las horas más lentas y largas,
porque para disfrutar de tus húmedos besos,
para mí siempre el tiempo es un bien escaso.
A cambio quisiera que esas horas de tu ausencia,
que nunca terminan, que nunca se acaban,
pudieran correr raudas como un caballo desbocado,
para que el tiempo pasara sin que me diera cuenta,
y pudiera disfrutar pronto de la miel de tus labios amados.
Amaneciendo
Está apenas amaneciendo
y ya quiero verte amor mío,
en la penumbra busco tu rostro,
y me quedo atrapada en tus ojos,
sé que duermes, pero
cómo quisiera que me miraras,
en la oscuridad que nos envuelve,
la luz de tu mirada estoy cierta,
la oscuridad tornara clara.
Ya el cielo empieza a teñirse
con los colores del amanecer,
desde un rosa tenue al rojo fuego,
como son los colores de tu querer,
que comienza besándome tiernamente
y termina envolviéndome en desatada pasión,
ese rosa suave representa a tu alma
y ese rojo fuego a tu apasionado corazón.
No quiero que al pasar de las horas,
el cielo se tiña de nubes grises y sombras,
ellas acentúan mi tristeza,
cuando tu voz no me nombra.
Quiero tener siempre un cielo de colores fuertes,
de día un precioso manto celeste
y de noche un tapiz azul profundo,
todo bordado de perlas y estrellas,
que hagan de nuestras noches,
las horas más deliciosas y bellas.
y ya quiero verte amor mío,
en la penumbra busco tu rostro,
y me quedo atrapada en tus ojos,
sé que duermes, pero
cómo quisiera que me miraras,
en la oscuridad que nos envuelve,
la luz de tu mirada estoy cierta,
la oscuridad tornara clara.
Ya el cielo empieza a teñirse
con los colores del amanecer,
desde un rosa tenue al rojo fuego,
como son los colores de tu querer,
que comienza besándome tiernamente
y termina envolviéndome en desatada pasión,
ese rosa suave representa a tu alma
y ese rojo fuego a tu apasionado corazón.
No quiero que al pasar de las horas,
el cielo se tiña de nubes grises y sombras,
ellas acentúan mi tristeza,
cuando tu voz no me nombra.
Quiero tener siempre un cielo de colores fuertes,
de día un precioso manto celeste
y de noche un tapiz azul profundo,
todo bordado de perlas y estrellas,
que hagan de nuestras noches,
las horas más deliciosas y bellas.
Amor en silencio
Qué sencillo y hermoso me parece
vivir a tu lado el amor en silencio,
cuando esa ausencia de palabras de pronto
se rompe con el suave sonido de tus besos,
o con un dulce, simple y calladito…te quiero.
Qué bonito me parece amarte así callada,
si luego vivo esos momentos en que me regalas
una tierna sonrisa y esas palabras tan esperadas,
no tienes que decirme necesariamente que me quieres,
sólo basta que me hagas un poco parte de tus cosas,
y logras hacer de mí la más feliz de las mujeres.
Y yo he aprendido a leer tu mundo a ciegas,
y a escuchar tus palabras no escritas ni habladas,
a entender lo que con tu sentir quieres decirme,
a interpretar esas amorosas frases no pronunciadas,
que me cuentan de lo que tú de verdad por mí sientes,
y no me importa si fueron dichas por tu boca o silentes,
lo importante es que sí me dicen cuánto me quieres,
y con ellas, tu sonrisa y la tierna mirada de tus ojos,
no necesito nada más para sentir que estoy en ti presente.
vivir a tu lado el amor en silencio,
cuando esa ausencia de palabras de pronto
se rompe con el suave sonido de tus besos,
o con un dulce, simple y calladito…te quiero.
Qué bonito me parece amarte así callada,
si luego vivo esos momentos en que me regalas
una tierna sonrisa y esas palabras tan esperadas,
no tienes que decirme necesariamente que me quieres,
sólo basta que me hagas un poco parte de tus cosas,
y logras hacer de mí la más feliz de las mujeres.
Y yo he aprendido a leer tu mundo a ciegas,
y a escuchar tus palabras no escritas ni habladas,
a entender lo que con tu sentir quieres decirme,
a interpretar esas amorosas frases no pronunciadas,
que me cuentan de lo que tú de verdad por mí sientes,
y no me importa si fueron dichas por tu boca o silentes,
lo importante es que sí me dicen cuánto me quieres,
y con ellas, tu sonrisa y la tierna mirada de tus ojos,
no necesito nada más para sentir que estoy en ti presente.
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