Tú me enseñaste un día
cómo es la vida,
lo qué nos enseña,
lo qué nos depara,
lo qué nos recuerda,
cómo nos sorprende
y de qué se olvida.
Tú me enseñaste un día
a que ella apuesta
por las cosas bellas,
por los sueños nuevos
y por el eterno destierro
de todas las penas
y las ilusiones perdidas.
Tú me enseñaste un día
a enfrentar esta vida
con una mirada franca
y una sonrisa abierta
aunque el mundo duela,
aunque me cause heridas
porque la vida es buena
cuando te sabes querida.

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