Quién enciende
por la noche
mis pupilas,
quién le da luz
a mi rostro
y carmín a mis
mejillas.
Quién acelera
mis latidos,
siembra flores
en mi mente
y humedece
dulcemente
mis suspiros.
Quién manda
venir a la luna
a mi ventana,
para iluminar
mi cuarto
sin que rompa
la mañana.
Quién esculpió
una herradura
en mis brazos
con su pecho
en mi pecho
y sus manos
en mi cintura.

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