Tú y yo fuimos hechos
como el sol y la luna,
como el mar y la brisa,
como la ola y la arena,
como la orilla y la espuma.
No existe uno sin el otro,
somos dos, espejo y reflejo,
dos miradas en una,
tú, la razón, yo, la ternura,
así tan cerca, así tan lejos.
Ni la tierra en sus vueltas
ni el cielo en sus estrellas
pudieron hallar la alegría
que encontró mi alma
al seguir tus huellas.
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