Qué largas son las horas
cuando tú me haces falta,
las noches nunca acaban,
el alba jamás se asoma
y mis pupilas te buscan
escrutando las sombras.
Háblame así sea de lejos,
quizás con tu verde mirada
o con palabras tan calladas
que no las escuche el viento
y tan solo queden grabadas
en mi triste alma por dentro.
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