El viento besa mi rostro,
arremolina mis cabellos,
y entrecierra mis ojos,
jugando a ser hormigas
que caminando llegan
hasta mis labios rojos.
Y en su cálido soplido,
sonriendo te recuerdo,
recuerdo tus suspiros,
tus dedos traviesos,
la tibieza de tu aliento
y tus húmedos besos.
Olvidando tu ausencia
en mi playa desierta
de olas que revientan,
te sueño despierta,
me empapo en tu silencio
y te amo en el viento.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 27 de Agosto del 2013
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