Ya llega la noche,
la jornada acaba,
atrás quedan las calles
atestadas de gente
y ahora desiertas
mientras yo solo espero
el sonar de tus pasos
viniendo a la puerta.
Me abrigarán tus brazos
en un manto tibio,
agitado latirá tu pecho
al son de mis latidos
y nos envolverá la bruma
vestida de blanco,
bajo la luz de la luna
que nos está mirando.
Te amaré despierta
y te amaré dormida,
callará tu boca
en la boca mía
y soñaremos juntos
pintando la vida
hasta que despierte el alba
con la luz de día.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 9 de Agosto del 2013

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