miércoles, 14 de agosto de 2013

Nocturno



Nocturno,
suspiro atado a mi pecho
como pájaro herido
que no inicia el vuelo.

Nocturno,
madrugada sin brillo,
sin sol ni luceros
que alumbren el cielo.

Nocturno,
orfandad de dos labios
con un beso perdido
en busca del dueño.

Nocturno,
soledad de un alma
que llora en silencio
el dolor del olvido.

Nocturno,
tristeza que revienta
en un río de lágrimas
sin cauce ni orilla.

Nocturno,
ansiedad inacabable
de hacerme vida en tu cuerpo
y ser carne en tu carne.


María Elena Astorquiza V.
Santiago, 14 de Agosto del 2013

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