Mariposa traicionera,
por qué me dejaste sola
si mis entrañas te acogían
cuando yo temblaba al verlo
y tú asustada las alas batías.
Mariposa infidente,
por qué de mí te has arrancado
y corres de prisa a encontrarlo
para contarle como es que tiemblo
cuando lo tengo a mi lado.
Mariposa, mariposa,
tú que besas a todas las flores
como es que aún no entiendes
lo que pasa en las entrañas
de quien sufre mal de amores?
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 15 de Agosto del 2013

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