Tú y yo,
somos uno
y somos dos,
sin mí, no eres,
sin ti, no soy,
somos dos y
somos uno
o somos dos y ninguno.
Tú y yo
separados,
dos fragmentos
diminutos
en la tierra,
imperceptibles
como dos
granos de arroz.
Tú y yo,
unidos,
dos bocas en un beso,
dos cuerpos fundidos
en un amor inmenso,
tan grande y tan bonito
como grande brilla el sol
mirando al infinito.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 7 de Agosto del 2013

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