Adoro esas horas
de calma y silencio,
en que te encierro
entre mis brazos
y te cubro de besos.
Adoro esas noches
heladas de invierno
en que atada a tu pecho,
me olvido del frío
al calor de tu cuerpo.
Adoro esos momentos
en que te acaricio dormido
y si de pronto te ausentas,
te amo en mis sueños,
me duermo contigo.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 6 de Agosto del 2013

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