Anoche me desveló la luna,
por mucho que lo intentaba
no podía dejar de mirarla
sabiendo que ella brillaba
en medio de las estrellas,
desafiando a la densa bruma
que moría por opacarla.
Ya era casi de madrugada
y los grillos rompían el silencio
cuando el sueño se hizo mi dueño,
casi dormida me metí en el lecho
y sin que tú siquiera me sintieras,
compartimos la misma almohada
y mis brazos rodearon tu pecho
Apurada vino a buscarte la aurora
y te fuiste con ella en silencio,
yo dormí aún muchas horas
enredada entre las sábanas,
soñé que eras tú quien me abrazaba
y dormida te daba mil besos
por cada beso que tú me dabas.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 21 de Agosto del 2013

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