Ya duerme la noche,
desnuda y serena,
arropada de nubes,
de luna y de estrellas.
El cielo en silencio
la arrulla en su pecho,
la besa a lo lejos,
cuidando sus sueños.
Y la noche dormida,
vestida de besos,
sonríe a su dueño,
su amante secreto.
María Elena Astorquiza V.
Santiago, 12 de Agosto del 2013




